VITAMINAS Y MALFORMACIONES CONGENITAS
Las malformaciones congénitas constituyen un problema
importante para la salud de nuestros niños, y son, junto con las
afecciones del recién nacido, la principal causa de muerte en niños.
De los 514 niños que fallecieron en el Hospital
Nacional de Niños durante 1995, 137 presentaron alguna malformación
congénita como causa principal de muerte, o sea el 26.7 % de ellos.
Pero el problema se refleja no sólo en el grupo
de niños fallecidos, sino también en los egresos, ya que
la primera causa de egreso fueron las malformaciones congénitas,
representando el 13.5% del total de egresos durante ese año.
Siendo las malformaciones congénitas un problema
de salud significativo en nuestro país, se justifica que se tomen
diversas medidas para su prevención.
Se sabe que las malformaciones congénitas tienen
un origen multifactorial, y que se desarrollan fundamentalmente en los
primeros meses de gestación. En su origen, intervienen factores
que tienen que ver con la salud de los padres, especialmente de la madre,
siendo muy importantes la edad de la madre, las infecciones durante el
embarazo, la nutrición, la consanguinidad entre los padres, factores
genéticos y factores ambientales, tales como el uso de tóxicos
durante el embarazo, ocupando un lugar preponderante las drogas, el tabaco
y el alcohol.
Resulta fundamental entonces para la prevención
de las malformaciones congénitas la paternidad responsable y el
control prenatal, abarcando este no solo el embarazo, sino idealmente
el período pregestacional, por lo que toda mujer en edad fértil
debería tener un control médico apropiado y periódico.
Muchos trabajos se han publicado sobre el papel de las
vitaminas en la prevención de las malformaciones congénitas.
Desde hace varios años se conoce el papel importante que tiene
el ácido fólico, una de las vitaminas existentes, en la
prevención de las malformaciones del tubo neural ( espina bífida
). La incidencia de estas malformaciones se ha reducido en un 70% cuando
se utiliza apropiadamente el ácido fólico durante el período
gestacional temprano, ya sea en forma aislada o asociado a otras vitaminas.
Recientemente, un grupo de investigadores del CDC de
Atlanta, Georgia, analizaron el efecto que tiene el uso de multivitaminas
durante el período cercano a la concepción en la incidencia
de malformaciones severas del corazón de los niños, y encontraron
que este tipo de malformaciones pueden reducirse entre el 40 y el 66 %
cuando la madre toma multivitaminas por lo menos tres veces por semana
durante las semanas antes de la concepción o durante los primeros
dos meses de gestación.
Estos hallazgos son relevantes para la salud de nuestros
niños, y nos enseñan la trascendencia que tiene la nutrición
apropiada de la madre durante la edad fértil para prevenir enfermedades
en sus hijos.