GUARDERIAS INFANTILES:
BENEFICIOS Y RIESGOS
En los tiempos modernos, con muchas mujeres incorporadas
a la fuerza laboral, resulta imprescindible el contar con sitios seguros
en donde dejar a los niños pequeños mientras la madre esté
fuera de la casa.
Es así como las guarderías infantiles se
han constituido en un recurso básico, sobre todo cuando no se tiene
la suerte de contar con una abuelita con capacidad y deseos de asumir
esta gran responsabilidad: cuidar niños ajenos.
Las guarderías infantiles vienen entonces a resolver
un problema social importante, y cuando funcionan en forma óptima,
son una ayuda muy valiosa para asegurarse que los niños estén
seguros, con una nutrición apropiada, estimulados correctamente
desde el punto de vista de su desarrollo y rodeados de cariño,
favoreciéndose así su proceso de socialización.
Pero todas estas ventajas pueden desaparecer cuando las
cosas no se hacen bien, cuando quienes manejan las guarderías no
lo hacen con un verdadero profesionalismo, y son incapaces, inmaduros
o ignorantes.
Los problemas que se pueden presentar bajo estas condiciones
son muy variados, y podemos clasificarlos en los siguientes grupos:
1. Agresión: la agresión puede tener muchas formas
de expresión, desde la física hasta la sicológica.
Ejemplos de ello sería el pegarle a un niño porque llora
mucho, o dejarlo llorar en exceso sin prestarle ninguna atención,
no darle de comer según su horario, o darle una comida inadecuada
para su edad, tanto en cantidad como en calidad. Los ejemplos podrían
ser muchos, por lo que es muy importante saber en manos de quienes
dejamos a nuestros hijos.
2. Infecciones: sin lugar a dudas, las infecciones
son más frecuentes y se transmiten con mayor facilidad en una
guardería infantil que en la casa. Es por eso que un factor determinante
de la calidad de una guardería son las medidas preventivas que
se hayan tomado para evitar o disminuir su transmisión.
Las formas más comunes de transmisión
de las infecciones son a través de las heces y la boca o de las
vías respiratorias. Es entonces muy importante el manejo apropiado
de los pañales, el tener un sitio en donde cambiar a los niños
que pueda limpiarse fácilmente y que esté lejos del lugar
de preparación de los alimentos, el tener inodoros de tamaño
adecuado para los niños, y sobre todo que el personal tenga una
conciencia clara de la importancia que tiene el lavado de manos.
Evitar las infecciones que se transmiten por las vías
respiratorias es más difícil, pero como norma deberían
separarse del grupo a los niños con cuadros gripales, e igualmente
lavarnos las manos con frecuencia.
Los juguetes de las guarderías tienen que ser
lavables, evitando materiales como el peluche, lo mismo que el mobiliario.
Las infecciones más comunes en las guarderías
infantiles son las diarreas, las respiratorias, incluyendo las otitis,
los problemas en la piel, la conjuntivitis, la varicela y la hepatitis
A.
3. Accidentes: Las caídas, los golpes y a veces
las quemaduras constituyen algunos de los riesgos que los niños
tienen en las guarderías. Es importante tomar las medidas apropiadas
para disminuir estos riesgos, y la observación de los padres
en este rubro es fundamental.
Pero así como debemos ser exigentes con las guarderías
infantiles, los padres deben ser especialmente responsables en dos sentidos:
los niños que asistan a una guardería deben tener TODAS
las vacunas al día, incluyendo la de meningitis (Haemophilus influenzae
tipo b), y no deben enviar niños enfermos a las guarderías,
siendo además obligatorio el informarle al personal de la guardería
de cualquier problema que el niño presente.
Si todos asumimos nuestro rol y actuamos responsablemente,
las guarderías infantiles pueden ser un excelente lugar para el
desarrollo integral del niño.